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Instagramear tus comida la hace tener mejor sabor.

Alguna vez te has molestado con tus amigos  porque se la pasan tomando fotos a su comida en un restaurante antes de ingerirla, ¿Se enojan contigo por hacerlo? Bueno, los fetichistas de las fotos de alimentos ahora tienen una excusa perfecta.
Ahora resulta que eso de tomarles fotos a las comidas y subirlas a Instagram no se quedaría en una simple pose, sino en una suerte de ritual para abrir el apetito. Conoce por qué esta técnica se ha convertido en el condimento necesario para poder disfrutar aún más de la gatronomía.
Investigadores de la Universidad de Minnesota y la Universidad de Harvard encontraron  que realizar rituales antes de tomar el primer bocado realmente puede hacer un sabor de la comida mejor y ayudará a saborear. El acto de tomar, editar y compartir una foto es considerado un ritual.
Los investigadores llevaron a cabo cuatro experimentos para un artículo publicado en la revista científica Psychological Science. Este acto sería una suerte de “aperitivo visual”, el mismo que ha comprobado su efectividad en otros campos. Por ejemplo, se hizo un experimento a cargo de la especialista Kathleen D.Vohs, en el que se comprobó que las personas que, por ejemplo, parten una barra de chocolate antes de sacarlo de la envoltura, disfrutan más de él respecto a quienes no lo hicieron. Es cierto que no se ha hecho una prueba directa con Instagram, pero la científica indica que se han encontrado varias similitudes con el comportamiento de los usuarios de aplicaciones para fotos.
Por otra parte, no todos los especialistas están muy contentos con la reproducción de esta nueva técnica, pues aseguran que podría contribuir a una obsesión colectiva por la comida. Pero quién para esta ola. Cada vez son más los usuarios que cuelgan fotos de lo más íntimo y remoto de sus vidas.
Sin embargo, el simple hecho de ver a sus amigos fotografiar, editar y publicar su comida no dará el mismo efecto que la participación sí mismo. El cuarto experimento en el estudio mostró que “los rituales mejoran el disfrute del consumo debido a la mayor participación en la experiencia que ellos impulsan”.
No sólo tiene que ser tomando fotos . Se podría también golpeando un escritorio, dar gracias por los alimentos, o hacer 50 saltos mientras contempla su recompensa por el ejercicio. Los rituales parecen preparar tu mente para lo que viene por delante y hacer que se involucren más en una situación dada.
De alguna manera, el conocimiento de que toda la pornografía culinaria en Instagram fue probablemente aún más delicioso de lo que parece en las fotos no nos sea menos envidia de nuestros amigos de alta cocina a hacer. Tal vez el próximo estudio debería investigar si la visualización foodstagrams amigos desde lejos deja un sabor amargo en la boca.